Por qué algunas personas tienen caries aunque se cepillen todos los días
Enterarse de que tiene una caries puede ser frustrante, sobre todo si se cepilla todos los días. Es normal preguntarse si hizo algo mal. Pero el cepillado es solo una parte de la prevención de caries. La saliva, la forma de los dientes, la exposición al flúor y la frecuencia con la que come o bebe pueden influir en su riesgo.
Las caries se forman cuando las bacterias de la placa dental utilizan los azúcares y almidones de los alimentos para producir ácidos. Esos ácidos extraen minerales de la capa externa del diente, llamada esmalte. La saliva y el flúor ayudan a reponer algunos de esos minerales. Cuando la pérdida de minerales supera repetidamente la capacidad de reparación, pueden aparecer caries. El cepillado diario ayuda, pero no controla todos los factores de ese equilibrio.
La saliva ayuda a defender sus dientes
La saliva hace más que mantener la boca cómoda. Elimina restos de comida, ayuda a neutralizar los ácidos y transporta minerales que protegen el esmalte. Cuando se produce menos saliva, los ácidos pueden permanecer más tiempo alrededor de los dientes. Eso puede aumentar el riesgo de caries incluso si la persona se cepilla con regularidad.
La sequedad de boca puede tener varias causas, entre ellas ciertos medicamentos, algunas afecciones y tratamientos que afectan las glándulas salivales. Respirar por la boca también puede contribuir a la sensación de sequedad. Si siente la boca pegajosa, tiene dificultad para tragar alimentos secos o se despierta con la boca muy seca, conviene comentarlo con un profesional dental.
El agua puede ayudar a enjuagar la boca y aliviar la sequedad, pero no sustituye por completo la función protectora de la saliva. La sequedad persistente merece atención, no reproches. Si un medicamento pudiera ser la causa, la recomendación general es hablar con el profesional de salud que lo recetó en lugar de dejar de tomarlo por su cuenta.
La forma de los dientes puede dificultar la limpieza
No todas las superficies de los dientes son lisas y fáciles de alcanzar. Los dientes posteriores suelen tener surcos estrechos y pequeñas hendiduras donde se puede acumular la placa. Algunos surcos son difíciles de limpiar a fondo con las cerdas del cepillo. Los dientes apiñados o superpuestos también pueden dificultar el acceso a ciertas zonas.
Los espacios entre los dientes son otro desafío. El cepillado limpia muchas superficies, pero las cerdas por lo general no pueden limpiar por completo las zonas donde dos dientes se tocan. La limpieza diaria entre los dientes, con hilo dental u otro instrumento adecuado, es un complemento importante del cepillado. El instrumento y la técnica pueden variar según los espacios y las necesidades de cada persona.
Las superficies expuestas de las raíces también pueden ser más vulnerables a las caries porque no tienen la misma capa de esmalte que la corona del diente. Estas diferencias ayudan a explicar por qué dos personas con rutinas similares pueden desarrollar caries en distintas zonas. Un examen dental puede ayudar a identificar las áreas que necesitan más atención.
El flúor refuerza el cepillado
El cepillado elimina la placa, mientras que el flúor ayuda a fortalecer el esmalte frente a los ácidos. El flúor también puede ayudar a reparar la pérdida inicial de minerales antes de que se forme un agujero. No puede reconstruir la estructura del diente una vez que una caries ha creado un agujero.
No todas las pastas dentales contienen flúor. Una persona puede cepillarse con constancia, pero no recibir esa protección adicional si su pasta dental no contiene flúor. La exposición al flúor a través del agua potable también puede variar según la fuente de agua. Esto significa que cepillarse a diario no garantiza que todos reciban la misma cantidad de flúor.
Las recomendaciones generales de prevención incluyen cepillarse dos veces al día con pasta dental con flúor. Los niños necesitan cantidades adecuadas para su edad y supervisión de un adulto, especialmente mientras aprenden a escupir. Lo mejor es consultar las dudas sobre el flúor, la elección de pasta dental o la rutina de un niño con un profesional dental que conozca la situación del paciente.
Comer entre comidas prolonga los ataques ácidos
Lo que come importa, pero también importa la frecuencia con la que come. Cada bocado o sorbo azucarado les da a las bacterias de la placa otra oportunidad de producir ácido. Tomar una bebida endulzada a pequeños sorbos durante varias horas puede causar una exposición repetida a los ácidos, aunque la cantidad total parezca pequeña.
Los alimentos con almidón, como las galletas saladas, también pueden alimentar a las bacterias que producen ácido, especialmente cuando quedan restos alrededor de los dientes. Los alimentos pegajosos pueden ser más difíciles de eliminar. Entre comidas, el agua le da a la boca un descanso del azúcar y los ácidos añadidos. El objetivo no es llevar una dieta perfecta, sino entender cómo la exposición frecuente puede afectar los dientes.
Una nueva caries es un motivo para evaluar todos los factores, no para juzgar el esfuerzo de una persona. Los hábitos de cepillado, la saliva, la anatomía dental, el flúor y los hábitos alimentarios pueden influir. Invitamos a los pacientes que tengan preguntas sobre su propio riesgo de caries a llamar a Silverlake Dental Group, que ofrece atención dental familiar y especializada en Silver Lake, Los Angeles.
¿Tiene preguntas sobre su propio cuidado? El equipo de Silverlake Dental Group con gusto le ayudará: llámenos al 323-922-6016 o solicite una cita.
Este contenido es solo para información general y no constituye consejo dental ni médico. Hable con un profesional de la salud calificado sobre su situación. Si tiene una emergencia médica, llame al 911.